La globalización es un fenómeno con el que se convive diariamente, sin embargo, pocos conocen cuáles son sus implicaciones. Tratar de elaborar una definición de globalización resulta algo aventurado, puesto que su margen de influencia está en constante expansión, sin embargo, existen dos explicaciones paradigmáticas que abordan este fenómeno desde una visión económica y desde una visión cultural.
La definición de globalización desde una perspectiva económica nos remite a la idea del libre mercado, es decir, al constante flujo de capitales, intercambio de mercancías y división mundial de los procesos productivos. Todo esto orientado a la máxima eficiencia en la producción de capital.
Pero la globalización no solamente es economía, puesto que también abarca otros ámbitos de la realidad. Esto es lo que trata de explicar la visión cultural de la globalización. Para esta perspectiva, la globalización es un fenómeno cultural, político y tecnológico además de económico. La globalización va más allá de las evidentes implicaciones económicas. Este fenómeno tiene un fuerte impacto en lo social y por lo tanto en como el individuo concibe su entorno.
Y es precisamente de la visión cultural de dónde se puede extraer una acepción más general sobre lo que es la globalización. Podríamos decir que la premisa básica de la globalización es que todos vivimos en el mismo mundo y por tanto todos somos parte de la misma sociedad, por lo que todos tenemos más en común de lo que imaginábamos.
De eso se trata la globalización, de una visión mundial de la realidad, de un mercado mundial y una cultura mundial que culmina, según Giddens, con el nacimiento del hombre cosmopolita. La existencia del mercado mundial es una realidad, pero la conformación de una cultura mundial es un proceso más complicado, que ha encontrado bastante resistencia.
Soñamos con una aldea global, pero la globalización sólo es un acelerador de contradicciones, sostiene Dominique Wolton, pues a pesar de que vivimos en un mundo donde las técnicas de comunicación son homogéneas, el mundo es heterogéneo, y a pesar de que la información que consumimos es mundial, los receptores jamás lo son.
Vivir en un mismo mundo y en una misma sociedad es debatible y en cierto sentido utópico, pero el fenómeno que llamamos globalización existe y tiene serias implicaciones para todos los involucrados, pues siempre unos saldrán beneficiados y otros perjudicados, así es como funciona este sistema, unos ganan y otros pierden. La globalización es un arma de dos filos que actúa de forma inesperada y sus efectos son siempre imprevisibles.
La globalización es un mal necesario, tanto económica como culturalmente, nos permite un intercambio cultural y económico que enriquece de una u otra forma a todas las regiones del mundo, pero también nos lleva a la pérdida gradual de la identidad regional y a la desigualdad económica.
